MUCHI FOREVER

BEAUCOUP DE JOTTERIE POUR TOUTES LES ÂGES!!!!

Mi foto
Nombre: Señorito Muchi
Ubicación: Mexico

Soy un tipejo bastante raro. Encantador pero al mismo tiempo insoportable; muy sociable o asquerosamente hermético; amoroso y también jijo de la tiznada. Estudié como todos (todos los que no son "guebones"), me "lisensié" en Relaciones Internacionales por la UNAM en 1989 cosa que me ha servido de muy poco profesionalmente, vivo sólo desde 1990, pasé nueve maravillosos meses en Inglaterra lavando platos y tendiendo camas cuando tenía 22 años. Radiero (me caga la expresión comunicador), esforzado promotor de cosas que nadie quiere oir, orgulloso padre de dos gatas de 15 años, fumador empedernido, alcoholico en rehabilitación, voyeurista exquisito, fan del soccer y todo lo que implica, narrador retirado "a la fuerza". Y muchas otras cosas más...

viernes, marzo 02, 2007

Historia harto verídica

Fue en 1997. Un año de muchos contrastes para mí. En se entonces, frecuentaba bastante a una querida amiga actriz, cuyo nombre omitiré y sólo la mencionaré como L. L y yo nos divertimos bastante… desde las borracherotas en mi depa, el cinillo ocasional, las pláticas interminables en un Vips. En fin. La verdad eramos bastante buenos amigos, y una de las cosas que nos gustaba compartir era nuestras experiencias sexuales. Nos platicábamos de quiénes estaban de prospectos, si nos gustaban, si nos habían puesto el cuerno, muchas cosas.
Un día, L me habló super contenta a mi casa: “Ya tengo novio guey… y te va a encantar, está guapísimo y super buenote…” Pues bueno, la verdad yo me alegré por mi amiga, aunque yo estaba tristón, sin chavo, pero eso sí con una cantidad de trabajo que no me permitía andar conociendo gente así porque sí.
Total que un día L me invitó a cenar con su nuevo novio, que de aquí en adelante mencionaré como JR. La verdad cuando llegué al restaurante donde quedamos de vernos (La Góndola de la Zona Rosa, que ya dejó de existir) me fui inmediatamente de nalgas. El niño estaba hermoso para mi gusto, con ojos encantadores y una sonrisa encantadora hasta decir basta. Un poco más bajito que yo, de cuerpo super bien formado, iba vestido con unos jeans negros, una playera blanca y un saco sport color gris. Wow… Todavía me acuerdo cuando L me lo presentó y él me dio la mano, apretándome la mía. Cenamos rico aquel día. Yo, en mi calidad de cerdo en potencia, me tragué tremendo osobucco con linguini. Como hubo mucha confianza, L y yo relatamos cosas que –indefectiblemente- le hicieron ver a JR que yo era gay. Aún así, nos reímos, platicamos super bien, en fin. En un momento yo le pregunté a JR a qué se dedicaba: “Soy futbolista, estoy empezando con el Cruz Azul”. Nooo, pues con eso tuvo bastante para ganarse mi admiración y mi profundo morbo interior. Ya le platiqué que yo vivía a media cuadra de su estadio, que jugué futbol de chavo, etc etc etc.
Total, que así fue el primer encuentro y mi amiga estaba super emocionada con su nueva adquisición.
Pasaron las semanas y por ahí de mayo ella me llamó un día y me dijo “Oye, JR quiere que nos veamos los tres en mi casa”. Bueno, pues me pareció extraordinaria idea, ya que además de todo ya había visto en la televisión las furtivas participaciones de este muchacho con el Cruz Azul y me parecía tan cachondo en shorts como también de tipo común y corriente. L vivía por San Fernando, en el rumbo del famoso velatorio… cerquita de un cine chiquito abandonado. Fui a encontrarme con ellos, y llevé de regalo uno de mis obvies de ese entonces: una botella de vodka polaco Zubrovka. El encuentro fue harto amigable. Platicamos muy rico, pusimos música, pero con el vodka L se empezó a poner cachonda y JR, que según esto no bebía, comenzó a calentarse de una manera muy extraña. Yo nada más estaba viendo hasta que L, de una manera muy dominante y puntual nos dijo: “Me quiero acostar con los dos”. ¿Yo? ¿Con una de mis mejores amigas?? La verdad, estaba tan borracho y su novio se me antojaba tanto (L era y sigue siendo una mujer bastante guapa) que decidí tomarle la palabra. JR estaba super caliente y, casi sin escuchar lo que su novia había propuesto, la tomó con un brazo por la cintura y a mi de un brazo para irnos a la recámara. El acto fue intenso y diferente para los tres. Durante largo rato JR se cachondeó a L, los dos quitándose la ropa, y yo sólo observando. Por supuesto, mi mano agarraba mi miembro que estaba poniéndose demasiado duro y muy caliente. Mis manos me temblaban, pero de pronto JR me dijo: “Métemela…” Y las cosas se pusieron mejor. Tomé un tubo de lubricante, me embarre el pene de forma muy abundante (eso sí, sin condón… muy irresponsable) y comencé a excitar su culo mientras él, en posición de perrito, le metía sus dedos y su lengua en el sexo de L. Finalmente lo penetré. L cambió de posición y se puso debajo de él para meter en su boca el pene de su novio, que jadeaba cada vez más y respondía a los estímulos de los dos de una forma extraordinaria. Cuando la excitación llegó al máximo sólo sentí como mi semen comenzó a correr dentro de su ano mientras él gemía y terminaba en la boca de L. Cansados, y un poco apenados, los tres nos aseamos y yo me despedí muy respetuosamente de JR y de mi amiga, que estaba despeinada, pero muy contenta. Era domingo por la noche, recuerdo bien que JR dijo que se quedaría ahí a dormir, pues mañana entrenaba en La Noria a mediodía. Antes de despedirnos, él me pidió mi teléfono y me mencionó que cuando entrenaran en el Estadio cercano a mi casa me echaba un grito… Yo, no le creí.
Días después L y yo platicamos en el teléfono de lo que habíamos hecho, primero avergonzados y después nos cagamos de la risa pues habíamos compartido un momento intenso y muy disfrutable. Pero… un martes. Estaba yo en casa, recién llegado de mis grabaciones en la tele. Era como la 1.30 de la tarde y sonó el teléfono. Era JR. “Estoy en el teléfono público fuera del Superama. ¿Te puedo ver un rato?” Uy… a mi entre que me dio miedo pero también mucho morbo y por supuesto que le dije que podía pasar a casa. Como en mi edificio en el que vivía JAMÁS hubo interfón, bajé a recibirlo y cuando lo ví casi me desmayo: en sus pants azules, con una gorra color blanco con la visera hacia atrás y su mochila futbolera. Olía rico… acabado de bañar. Todo fue muy jovial, me saludo muy amigable y pasó a mi depa muy alivianado. Tiró su mochila en el suelo, se puso a ver mis discos, mis libros, los postres, y desabrochó la chamarra de sus pants y la dejó sobre el futón. Le ofrecí un jugo de naranja y cuando nos sentamos en el futón, yo no podía quitarme la imagen de su culo sudado y mi pene dentro de él, pero tampoco podía resistir ver sus piernas fuertes debajo de sus pants color azul.
Así, los dos con un vaso de jugo en la mano, comenzamos a platicar más o menos así:
- Y… qué onda? Cómo vas con L?
- Bien, muy bien, la verdad estoy muy enamorado de ella
- Sí, lo sé. Ella te quiere también.
- Sí, y ella a ti. Habla muy bien de ti.
- Sí…
- Y… yo te gusto verdad guey?
- (silencio)
- …se nota a leguas, pero no te apures…
- Hijole, qué pena…
- …tu también me gustas… me encantó como me cogiste el otro día…
- (silencio)
- …ahora yo te quiero coger…


Acto seguido, sólo vi como la cara de JR se acercaba a la mía para darme un beso en la boca. Sentí repentinamente como una ligera barba crecida me rozó mi cara y sus labios se confundieron con los míos, y mi lengua comenzó a jugar con la suya. Lentamente dejamos los vasos en el suelo y nuestras manos comenzaron a explorar los cuerpos de ambos. De pronto, una de mis manos rozó nerviosa su entrepierna y noté que su pene estaba erecto, muy duro. Entonces, nos recostamos sobre el futón y comenzamos a juguetear. Cuando mis manos ya estaban ansiosas recorriendo su espalda debajo de su playera y llegaban hasta sus nalgas, recuerdo que JR tomó mi cara con sus dos manos y me dijo: “Te quiero coger riquísimo…” Entonces nos levantamos, nos fuimos a la habitación y le quité la ropa y él la mía. Ahí, finalmente, tenía ese par de piernas de futbolista que había visto varias veces en la tele y que de manera muy alcoholizada tomé con mis manos para deslizar mi pene en su culo. Unas piernas firmes, con vello ligeramente rubio y un miembro erecto, duro, caliente, brilloso, lubricando. Las posiciones fueron varias, él me la comió y yo también a él. Mis manos tomaban sus muslos de una forma frenética mientras que él introducía sus dedos en mi culo, excitándome. De pronto, me acostó en la cama, abrió mis piernas, ensalivó su pene y comenzó a introducirlo dentro de mí (sí, irresponsablemente sin condón). Así empezó a cogerme, cambiando un poco de posición, hasta que cuando estábamos muy agitados sacó su pene de mi, lo acercó a mi cara y terminó abundantemente en mi boca, mientras que yo lo hacía sobre una de sus piernas.
Recuerdo perfecto su cara después de que eyaculó… sonreía, con su frente brillosa por el sudor, jadeaba y no deba de decir “uta madre, uta madre, pinche Chema…” Todo terminó muy bien, sin sentimientos de culpa ni nada, nos aseamos en el baño, él comenzó a bromear y reímos un poco. Al salir de mi casa, me tomó de la nuca, me dio un profundo beso en la boca y así me quedé ahí solo, cogido pero muy contento.
Un par de semanas después L, JR y yo salimos a cenar. Pero el encuentro fue tenso. Ella, al parecer (y afortunadamente) no sabía nada del encuentro de su novio y mío, pero JR se mostró preocupado, me veía angustiado, no estaba del todo bien.
Esa fue la última vez que los ví juntos.
L y yo nos vimos mucho tiempo después. Ya había tronado con JR, quien poco a poco se convertía en un futbolista más importante. Pero por cuestiones del destino, L y yo poco a poco comenzamos a distanciarnos.
L es una gran actriz. Ganó dos Arieles por un par de películas en las que hizo papeles muy importantes y ahora sale en conocida novela de la noche en un importante canal de televisión. Según sé, se casó con un señor bastante mayor a ella (un francés, con bastante lana). JR se convirtió en un jugador importante del Cruz Azul, y después se fue a Santos, al Necaxa y creo que al Morelia, además de ser seleccionado nacional en el mundial del 2002. Y gracias a las publicaciones futboleras bien sé que se casó y tiene tres hijos, dos niñas y un niño.

Hace un par de semanas, en el lujoso hotel que está a la vuelta de la esquina de mi casa, noté una noche de viernes que había dos autobuses de equipos de futbol. Uno de ellos era de Chivas y el otro del Querétaro. Y obviamente sabía que JR ahora juega en el Querétaro, junto a dos o tres nacotes que me encantan. El sábado siguiente, como a mediodía, decidí ir a pasearme por el lobby de ese hotel, con la insistencia de ver a los nacotes que me gustaban. Así, encontré a uno de ellos, el chaparrín E M. Lo saludé, platique poco y de pronto ví que salía JR… bastante más calvo, con el poco pelo que le queda decolorado, pero muy muy guapo. Volteó a verme y su cara se transformó. Tenía un rictus de sorpresa pero también de nerviosismo. Me dio la mano, vacilante se acercó para darme un abrazo, me preguntó como estaba, hasta que me tomó por los brazos, sonrió ya más tranquilo y me dijo “Uta… qué gusto verte cabrón…”
* Debo decir que quise decapitar las fotos de JR, pues en el internet hoy por hoy no se sabe en qué problemas se pueda meter uno. Especialmente por respeto a su esposa y a sus hijos...

1 Comments:

Blogger herr Boigen said...

Qué inmoralidad! jajaja

10:53 a.m., marzo 02, 2007  

Publicar un comentario

<< Home

Blogarama - The Blog Directory Blogs México